sábado, 15 de diciembre de 2012
Día 1.
Quince de diciembre, Madrid se ve tan preciosa como siempre,aunque sus calles se bañan de aire y pocos grados. La ciudad sonríe y la sensación navideña ya ha abordado el centro. Millones de historias se reúnen en pequeños lugares y juntos crean tan solo una. Tantas personas juntas y tan diferentes entre sí. Nunca sabes lo que te vas a encontrar entre la muchedumbre, una mirada cómplice, un gesto, un golpe, un tropiezo, o una sonrisa.Nunca sabes si entre todas esas personas, todas esas historias, puede haber una que se una a tu historia, a tu camino. A veces tan solo hace falta una señal para que toda tu historia se descoloque y cobre un nuevo rumbo. No sabes si esa persona es tu media naranja o quizá tu medio limón, si le gusta leer o escribir, si es de ciencias o de letras, si le gusta gritar o callar, si es de té o de café, si es positivo o negativo, si camina o si se sienta, si regresa o si desaparece, si es fugaz o para siempre, si escucha música cada instante o es más de silencio, si vive el momento o calcula cada movimiento, si ríe o si llora, si es de sueños o de cordura, si es nada y se convertirá en un todo, si será él o será vosotros. La vida pone el camino personas que tendrán un papel en tu vida, principal o secundario, pero todas ellas marcan tu historia. Puede que de repente una señal te traiga una lágrima o puede que te regale millones de sonrisas. Momentos únicos, que te paran el corazón, que te hacen vibrar, que se quedan en tu interior, que aunque pasen seis capítulos más siempre vuelves al primero, que crean vínculos inexplicables, que cada vez que vuestras miradas se crucen te recorra un escalofrío, que nunca se romperá el vosotros. Inviernos, primaveras, otoños o veranos, días, horas, minutos o segundos, pero siempre esa persona, esa que encontraste una mañana de diciembre, con bufanda y gorro puestos, sin prisa pero sin pausa, que te regaló una sonrisa, una mirada entre la muchedumbre. Esa persona que sin quererlo, por un momento te hizo vibrar. Algunos lo llaman destino, yo lo llamo Serendipia.
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Lindas letras!
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